lunes, 8 de febrero de 2016

Científicos de la USC convierten el dióxido de carbono en metanol transformando el aire en combustible


Conseguir una fuente de energía barata y segura se está convirtiendo en una prioridad para los científicos, los cuales están en continua investigación trabajando en diferentes empresas y prestigiosas Universidades.
De una forma innovadora y consiguiendo hacer surgir  combustible  casi de la nada  en el Instituto de Investigación de Hidrocarburos Loker USC por primera vez, han convertido transformar directamente dióxido de carbono del aire en metanol a temperaturas relativamente bajas.


El trabajo, dirigido por GK S urya Prakash y George Olah de la USC  Dornsife College of Letters, Arts and Science, es parte de un esfuerzo más amplio para estabilizar la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera, mediante el uso de energía renovable para transformar el gas de efecto invernadero en una variante,  dando lugar a un combustible, de esta forma se puede  atacar el calentamiento global desde dos ángulos simultáneamente. El metanol es un carburante limpio para motores de combustión interna, una fuente de energía  para las células de combustible y materia prima utilizada para producir muchos productos petroquímicos.


El proceso consiste en  burbujear aire a través de una solución acuosa de pentaetilenhexamina (o PEHA), se añade  un catalizador para fomentar hidrógeno para adherirse al CO2 bajo presión. A continuación, se calienta la solución, convirtiéndose un 79 por ciento del CO2 en metanol. Aunque se mezcla con agua, el metanol resultante puede ser destilado con facilidad.

Uso industrial
El nuevo proceso fue publicado en la Revista de la Sociedad Química de Estados Unidos el 29 de diciembre los  responsables del  proyecto Prakash y Olah trabajaron para refinar el proceso hasta el punto de que podría ser ampliado para uso industrial.

A pesar de su enorme impacto sobre el medio ambiente, la concentración actual de CO2 en la atmósfera es relativamente pequeña,  alrededor de 400 partes por millón, o un 0,04 por ciento del volumen total, según la Administración Nacional Oceanográfica y Atmosférica. (Haciendo una  comparación, hay 23 veces más que el gas noble argón en la atmósfera -. Que todavía representa menos del 1 por ciento del volumen total)



A temperaturas más bajas
Los esfuerzos previos han requerido un proceso multietapa más lento con el uso de altas temperaturas y altas concentraciones de CO2, lo que significa que las fuentes de energía renovables actuales no serían capaz de alimentar de manera eficiente el proceso, como afirmaban Olah y Prakash.

El nuevo sistema funciona a  temperaturas de alrededor de 125 a 165 grados Celsius (257 a 359 grados Fahrenheit), minimizando la descomposición del catalizador - que se produce a 155 grados Celsius (311 grados Fahrenheit). También utiliza un catalizador homogéneo, por lo que es un proceso más rápido "en un solo recipiente". En un laboratorio, los investigadores demostraron que eran capaces de ejecutar el proceso cinco veces con solamente una mínima pérdida de la eficacia del catalizador.

 Fuente: Universidad del Sur de California

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