SpaceX realizó el decimotercer vuelo de prueba de su cohete Starship desde Starbase, Texas, utilizando la última configuración Starship V3 y un propulsor Super Heavy.
La misión puso a prueba los procedimientos de separación y recuperación, así como el despliegue de satélites, mientras SpaceX continúa desarrollando el sistema para lanzamientos pesados reutilizables.El cohete Super Heavy se separó aproximadamente dos minutos después del despegue y amerizó bruscamente en el Golfo Pérsico, luego de que solo algunos motores lograran encenderse nuevamente para la maniobra de aterrizaje. La etapa superior amerizó suavemente en el Océano Índico y permaneció intacta, lo que permitió observar su escudo térmico. Durante el vuelo también se desplegaron 20 nuevos satélites Starlink V3, que cuentan con diseños más grandes y paneles solares capaces de generar el doble de energía que las generaciones anteriores.
Para la industria espacial en general, la prueba impulsa el potencial de Starship en el despliegue de satélites de alta capacidad y futuras misiones lunares. Sin embargo, el reencendido fiable de los motores y la reutilización completa del vehículo siguen siendo desafíos clave para su desarrollo.
REFERENCES: cnbc

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